Despertarte por culpa de las obras del vecino, el cumpleaños de tu mejor amiga, una pequeña discusión con un compañero de trabajo o el simple hecho de que alguien cierre las puertas del ascensor sin esperar que te dé tiempo a llegar pueden hacer que tu día de repente se nuble o que sea menos bonito.

Las relaciones que mantenemos con el mundo que nos rodea, aunque sea un pequeño gesto como una sonrisa, es uno de los elementos principales que influyen en nuestro bienestar, nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, nuestra felicidad.

Así que ahora imaginémonos: si ya alguien desconocido puede ejercer tal fuerza en nuestro estado de ánimo, ¿cómo puede afectarnos una discusión con un hermano o el cumpleaños de una madre?

Tener un buen ambiente y una familia feliz y unida es una de las necesidades básicas de casi cualquier persona y, sobre todo, algo primordial para los más pequeños. Un niño pequeño necesita crecer en un ambiente cálido ya que, para él, es importante desarrollarse fijándose en personas de su entorno que sean sus referentes, apoyos y fuentes de cariño.

Y no solo cuando somos pequeños. A medida que crecemos, en nuestra adolescencia también necesitamos un referente a quien seguir, alguien que nos guíe, que nos entienda y nos ayude en nuestro camino hacia la madurez.